jueves, 14 de febrero de 2013

La globalización y las finanzas internacionales

Durante las últimas décadas, hemos tenido el privilegio de ser testigos de ver a la economía salir de nuestro país para encaminarse hacia el resto del mundo. Por medio de las fronteras, las finanzas internacionales, compuestas por la economía internacional y las finanzas corporativas, trabajan con flujos de efectivo y activos en monedas variadas, por lo que siempre se ha de tener presente el tipo de cambio. Como cada situación con ventajas, también tiene desventajas, en este caso existe el riesgo político, el riesgo de tipo de cambio y las imperfecciones del mercado.
También hay un objetivo, y éste es hacer que el valor de una empresa aumente para los accionistas, aumentando los flujos de efectivo esperados y bajando el costo del capital.
Al darse cuenta que la globalización de la economía está ya aquí, se debe hacer lo posible por aprovechar las oportunidades y evitar los riesgos, considerando previamente cómo lo que suceda internacionalmente afectará a la empresa, como los cambios en los precios de los bonos, recursos naturales y tasas de interés.
¿Habría alguna vez pensado la humanidad que sería posible tener un sólo mercado con productos parecidos provenientes de todos los rincones del planeta? Probablemente no, pero la integración que se ha conseguido con la globalización lo demuestra sin dejar lugar a dudas. Todo esto surgió desde que disminuyeron las barreras al comercio después de 1945, el transporte hizo a ciertos lugares más accesibles, el fin del comunismo y el aumento de la  tecnología en lo que se le llamó la Tercera Revolución Industrial.
Este nuevo sistema le han puesto difíciles retos a los países en vías de desarrollo, pues de alguna manera tienen que volverse competitivas para participar en este juego en el que nadie quisiera quedarse sin participar. Otro factor que contribuye bastante al desarrollo es la inversión extranjera directa, sobre todo en México.
Parecerán palabras similares, sin embargo, es recomendable saber que una empresa es considerada internacional si realiza exportaciones e importaciones, pero no es multinacional a menos que si una parte de sus operaciones se encuentra fuera del país, y una transnacional tiene tantas actividades distribuidas por el planeta que ni siquiera se sabe dónde está el principal órgano. Y está más que comprobado que de no convertirse en multinacional, el crecimiento de una empresa está limitado por la falta de diversificación, fuentes de financiamiento y conocimiento de moda y tecnología.
Aunque es preocupante para algunos el que las finanzas crezcan más rápido que la palpable economía, se debe recordar que las primeras no hacen más que especular.
La globalización es extremista, puesto que mejora el crecimiento económico a velocidades increíbles y aún así es capaz de causar las peores crisis, lo que le ha merecido fuertes, y quizá correctas críticas por su excesiva volatilidad, reducción de soberanía, efecto de contagio y la consecuente desigualdad.
En mi opinión, los países no deberían resistirse a la globalización, porque ya está presente y no parece querer irse, y es mejor subirse al tren de una posible buena oportunidad que quedarse varado y solo.


Bibliografía
KOZIJOWSKI,Zbignew (2007). Finanzas Internacionales. México: McGraw-Hill. Segunda edición.

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